Jueves 19/11/2020

Llegó el día de la nueva internación. Lo más lindo es que llegué al hospital con toda la batalla de cosas, re canchera, con muy pocas ganas de internarme (y quizá porque presentía algo)…

Llegué con cosas para mí, para la heladera de la habitación, para los que me vinieran a acompañar. Ya en admisión me pasó que no me atendió la misma chica de siempre, mmmmmm dijo la muda. Cuando me dieron el número de habitación… ya dije … esto es para la cagada y a partir de ahí ya empezó la nueva realidad.

Me tocó una habitación de aislamiento, por ende… ni soñar que tenga alguna decoración, ni heladera y mucho menos que alguien pueda venir a verme. Me dieron esta habitación porque no hay más disponibilidad de ninguna otra hasta la semana que viene. Un bajón. Estuve toda la mañana “enojada”, “indignada”, pero bueno después entendí que no puedo cambiar la situación, que esto es lo que hay, que hay que priorizar el tratamiento y que ya estoy en el baile… y tengo que bailar.

Ahora un poco mas tranquila, veré un poco de tele o alguna peli en Disney Plus (como para distraer la cabeza) y les voy a preparar las historias del viaje que quedó pendiente para que nos vayamos (aunque sea con la mente y el corazón) a Miami.

Voy a buscar, una vez más, la forma de hacer limonada con estos limones. Y a ver si nos cuidamos un poco más con el tema del covid porque evidentemente nos afecta a todos… más contagiados, más internaciones, menos camas para los que necesitamos internarnos de forma crónica.

Les dejo un beso a todos y espero que disfruten de la vida, hagan lo que aman y se cuiden mucho!

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